Porque hay a quien le gusta el olor reciente de un café cortado. Porque hay quien grita "touché!" cuando se encuentra una mirada diferente. Porque cruzar en rojo da la vida y con los ojos cerrados se llega antes a ese otro lado adictivo, furtivo y agridulce. Porque las entrelineas guardan los secretos y ayudan a imaginar. Bienvenidos, pasen y lean...

24 septiembre 2007

A RATOS


Me apeteces a ratos,
intercalado tú y tu pecho
entre el silencio taquigráfico de mi sexo
y el gemido de los buitres
que viven en mi alféizar.
Me apeteces a ratos
infinitos,
circulares...



Fotografía de Aitor Martín

17 septiembre 2007

CAÓTICA YO

Caótica yo, cuando entendí que el caos no era amor
Porque me descoloca el olor de tu cosmos, ese sabor
Caótica cuando entiendo que el caos lo llevo yo
En la cabeza, en la puta cabeza...
Caótica, sentada en la estación mientras llueve
Y un remolino de disección aprieta y se mueve
Y lluevo yo, y no sé, y no sé, y no sé...
Caótica de camino, te leo, te releo, sonrío...
Y los carteles me alquilan en las paredes
Salgo y entro en ciencia-ficción, en hoteles
Caótica yo porque el volante me viene grande
Porque las princesas bacanas prefieren flotarse
Porque ahora me siento más tonta, más sola
Caótica yo porque no sé, no sé, no sé...
Porque me escuece el labio y hoy no me he peinado
Por querer controlar, analizar lo que no debo
Por masticar en mil trozos lo que se traga entero
No lo cambio, porque así está bien aunque dé miedo
Caótica yo con el ombligo de almohada
Caótica yo con tu voz a la espalda
Caótica yo con besos en el cuello
Caótica yo, estúpida sin argumentos
Y no quiero
Hoy no mastico
No lo pienso
Es más fácil
Cerrar los ojos
Dormirte cerca
A cuatro brazos
No lo pienso
Hoy no mastico
Cerrar los ojos
Deja que pase
Caótica yo...
Deja que pase

09 septiembre 2007

TE SIENTO AQUÍ


-Odio el sonido del viento que se cuela por las rendijas de la ventana. Parece silbar, gritar que la madera está descolorida, cansada, que se muere por un sorbo de pintura.
¿Es posible que con el tiempo el eco haya crecido?
En cambio las malditas gardenias están secas, casi tanto como yo.

-¿Por qué ya no me miras a los ojos? Estás ausente. Me ignoras.

-Y no es por no pintarlas.
¿Cuántas cucharadas de azúcar le he puesto al café? Últimamente estoy como drogada, no se lo que hago
.

-Tengo frío.

- El café, el café lo cura todo.

-¿Hace cuánto que no hacemos el amor?

-Dos años, dos años insípidos, vacíos. Parece mentira como pasa el tiempo;
y sin embargo las paredes me engullen lentamente, las horas me mastican las ganas, lo de dentro se me muere poco a poco...

-Tengo frío.

-Creo, creo que debería cambiar las cortinas. Un poco de azul le iría bien; como un mar Muerto en la cocina, como mirar olas mientras el estúpido café pierde grados, al mismo ritmo que mi piel pierde tersura, al ritmo que el mantel blanco de la mesa amarillea... Quizá debería dejar de usar lejía. Creo que hay un producto nuevo.

-Nunca te lo he dicho, pero te extraño. Te quiero.

-Dos años, sí, dos años, dos kilos de cenizas, y una urna encima de la mesa del salón.
Dos malditos años hablando sola en la cocina, mientras tomo el café de las cuatro, y sin embargo te siento aquí.

03 septiembre 2007

DESNUDA Y QUIETA

Después de arañar con saña los rincones asfaltados
De vender, de subastar el cariño inocuo que me dan
Después de morder cien corazones para desayunar
Respiración entrecortada, lengua absurda de cristal...
Desnuda y quieta...
Desnuda y quieta...
Y no es más puta la que busca compañía a toda costa
En pliegues de charol, de lata, de latón, bajo la vía
Y no es más puta muerte súbita que intoxicación de vida
El frío no me mata, es el maldito viento en diagonal
Perros vagabundos con dientes de metal de doble filo
Vendiéndonos la nuca, inyectando cicuta en el gotero
Y un te quiero en el tintero para no gastar ni huella digital
Mi yugular a prueba de bomba, de terrorismo personal
Epidemia de poesía sin poeta, lengua absurda de cristal
Desnuda y quieta...
Desnuda y quieta...

27 agosto 2007

RECOVECO



Muerdo un recoveco donde duermen las serpientes de tu pelo
Dale cuerda con tequila
Deja a los mastines de mis muelas que se peguen dos festines
Dale cuerda a la deriva
Que yo pongo bata blanca y las hormigas despistadas, asesinas
Dale cuerda al hormigueo
Que nos vemos en cielos de camas sucias, en mis versos...

23 agosto 2007

ESE PARA TI

Miró tres veces. Tocó. Cogió la roja.
-“Haría trasbordo”- pensó... –“del cuello al sofá y del sofá al suelo...” - Y la dejó colgada del gancho de metal, balanceándose, con la etiqueta mirando hacia abajo, como si fuese una prolongación de su jugosa ambigüedad...
Sí, era roja y de mujer, pero seguramente me agobiaría, me ahogaría y en vez de trasbordo se suicidaría directamente contra el suelo del hall...
Sonrió y siguió caminando por los pasillos brillantes de aquella tienda de ropa con luces estrafalarias y música demasiado alta. Tan alta que crispa, como cuando el de atrás hace ruidos continuados con los dedos en la mesa de un bar cualquiera.
Volvió a sonreír y pensó en copas de vino. Aunque el vino solo no le hiciese mucha gracia y prefiriese las mezclas de maceta y bomba atómica dulzona. En cambio le apeteció una copa, fría y grande, que se burlara de su mano y el carmín se quedara en el borde, tan callando...
Caminaba pensando y sin pensar acariciando de refilón las prendas colgadas en sus perchas, en su aparente y plástica armonía, adivinando las texturas...
Suave, algodón...no tanto...¿licra?, lentejuelas, terciopelo... con ese repelús que le producía el terciopelo...
Y ella siempre directa al rojo como si de feromonas se tratase.
No encontró el vestido que siempre buscaba, quizá porque ya de antemano sabía que no iba dejarse coger, o simplemente porque solo existía en su imaginación... Pero uno le miró desde una percha solitaria con cara de ¿jugamos?
Solo había uno. Talla S. Perfecto. –“Tiene mangas...las mangas son amigas de octubre...”-
Ese de suerte, de salmón, de salamandra...y siguió pensando palabras que empezaran por su talla mientras caminaba despacio hacia el probador, con el vestido entre las manos. Pensaba y pensaba, haciendo una más de esas cosas tontas que suele hacer cuando no quiere que haya nada mejor que hacer... como sumar los números de las matrículas de los coches, como recolectar miradas, como poner el despertador a las siete para apagarlo, darse media vuelta, suspirar feliz y levantarse a las doce o a las dos, o no levantarse y respirar tan hondo y tan lento que los mosquitos que sobrevivesen a sus ataques pensaran que estaba medio muerta.
Ese de sin vergüenza. Se miró al espejo y se rió un poco mientras se desabrochaba el botón del pantalón. Siempre me ha encantado el ruido que hacen los vaqueros cuando como por descuido caen al suelo, pero sin ello...
No le encantaba lo asfixiantemente pequeño del retináculo geométrico, tan iluminado...
Será que siempre prefirió la belleza de las sombras irregulares y el cerebro de Gaudí...
Se quitó la camiseta con sus mangas cortas de princesa, (aunque ella no lo era, ni quería serlo...), camiseta blanca, tan blanca que se peleaba con el color café con leche que había robado en la Barceloneta en un furgón parecido al del Dioni”...
¿El del Dioni? Volvió a reír...más fuerte...pensando que estar loca es tan divertido...
Se introdujo con cierta pena en el vestido por eso de perder la libertad que da la piel desnuda y se ató el lazo en la mitad de la espalda, como un ecuador de quita y pon.
-“Algo hippie, algo corto, tiene algo. Me lo quedo.”-
Se lo quitó otra vez con pena porque los vaqueros amenazaban aún más, con esposas para muslos y tobillos.
Ese de sudando...-“putos focos!”
Corrió la cortina y salió despeinada, un poco más bruja, como siempre que abandonaba algún probador...
Al salir dejó el cubo blanco sin perchas, porque odiaba encontrárselas, colapsando los ganchos de la pared y porque en el fondo era un poco buena...
La música volvió a crisparle las pestañas y volvió a sonreír imaginando un móvil volando por la ventana de un banco...
Ese de silvestre...¿silvestre? Porque el vestido tenía algo verde...sonrisa...
Frunció 30 grados el ceño con cierta resignación y se plantó en la cola, que parecía la de un perro hiperactivo al que no se la habían logrado cortar de pequeño...
Pero era la última y siempre le gustó eso de ver sin ser vista. Colección de espaldas de todas las marcas y modelos...
-“Efectivo? Tarjeta? Efectivo? Joder que indecisa...-
Ese de :¿soportable yo? No, no....
Sonrisa...Que banco será? Servired espero, que las comisiones no me hacen juego con el vestido... Efectivo...
Regaló una de esas sonrisas que regala, como una ONG ambulante, a los dependientes que llevan escrito en la frente “mal día”... quizás no, pero quizás algo alivia...
Y volvió a desandar los pasillos brillantes, canturreando, como una niña pequeña y feliz con cromos nuevos de angelitos y bebes, un poco tonta pero contenta...
Se dio media vuelta antes de salir para guiñarle un ojo a la corbata roja que seguía esperando no se qué en su gancho de metal...
En la calle overboocking , de ese que a ella le encanta, que le pierde entre las calles y la gente, preguntando a la gente por las calles y a las calles por la gente. Tarareando ese de salitre, de ese que se me ha colado en el bikini y del que no me quiero despedir, porque me hace compañía cuando el mar está callado, y la brisa dormida, y no hay pisadas entorno a mi cara provocando ese ruido de arena rozándose, como cuando tienes el oído pegado a la toalla...
Esa ese de sonido que me encanta...
-“Ya está. Pimientos rellenos de queso jamón y piña." -Aunque la piña se la sacó de la manga porque le encanta mezclar dulce y salado.- Ya sé que receta te voy a enseñar...”
Llegó al final de la calle y esperó a que el muñeco verde se esfumase.
Sonrió una vez más porque se sintió capaz de morder una yugular o dos por una copa de vino medio llena, mitad de Coca Cola, y un chorrito de chupito de melón...
Sonrió durante más tiempo de la cuenta, mordiéndose el labio de abajo para no soltar una carcajada y pensó, no sé si en alto o en bajo: “Ese, sí, ese... de un par sibaritas...“



19 agosto 2007

CASI PERFECTO

Los huecos color crema quedaron reducidos a zonas restringidas para la mayoría de los tactos.
El canela había colonizado todo lo que el sol rozó sin permiso y con cuidado. Había ganado la batalla y ahora brillaba con el brillo con el que sólo sabe la piel mojada, cuando el agua de mar resbala por caminos sin asfaltar, cambiando de opinión y dirección en cada curva...
La arena de la playa gemía a mi paso y los restos de conchas molidas retozaban enviando destellos, como despidiéndose de un viaje sin vuelta.
El agua helada despertaba los dedos de mis pies y la brisa sacaba a pasear un par de rizos castaños que chocaban muriendo en la mitad de mi espalda para luego volver a levantar el vuelo...
Era una cala en forma de luna, pequeña y desierta, con una especie de cabo rocoso infiltrándose en el mar.
Las rocas negras hacían dibujos que invitaban a seguir, a saltar, clavando los pies para llegar un poco más allá, donde el agua choca indignada, espumada...como nata montada en una tableta rota de chocolate negro.
Él estaba sentado...con los ojos color mar perdidos en un punto infinito que dividía el horizonte en dos mitades. Un punto que se mudó a mi ombligo.
Mechones de pelo rubio alborotado seguían órdenes del viento y el salitre en sus hombros parecía oro en polvo.
Me senté a su lado sin decir nada. Después encima. Después debajo.
El sol descendía al mismo ritmo que su mano en mi espalda, que su boca en mi cara y sus dedos en los pliegues de mi cuello.
Su respiración agitada fue perdiendo fuerza poco a poco, como a mi me gusta...como el gas en una botella de cava, hasta que simplemente dejó de respirar.
Me levanté sin decir nada, atusándome el pelo con los dedos, mientras le miraba rendido en la arena, mientras pensaba que hubiera sido perfecto si tantas horas fuera del agua no le hubiesen matado.
Hubiera sido perfecto si las escamas de su hermosa cola hubiesen hecho juego con el color de mi ropa interior.

11 agosto 2007

ALERGIA AL GRIS

Viviendo a saltos
de polo a polo en una pila...
Definitivamente...
alergia al gris.

07 agosto 2007

90% DE CORCHO

Un pellizco más de espanto no es pa' tanto tonto...
Que es como si nada..., que no es insulto,
que es descripción innominada...
a las cuatro de la mañana y sin tequila
y yo sentadita en la cama.
Tan absurdo que la desgracia me hace gracia...
Y un: Ja! en el espejo,
y dos, y tres, y cuatro,
que de muñeca de trapo nada, monada.
Y yo, tan educada...
Y tú, tan pinocho...
10% lana de lobo, 90 de corcho.
Que la desgracia de lo absurdo ¿Sabes?
Me hace tanta gracia...
Que lo bueno se quedó haciendo bolillos,
como la carne que hay entre los dedos,
muriendo sin crecer en el intento...
Y Almodóvar caído de culo en el suelo.
Que sí...que sí...que muy sincero...y yo muy rubia...
Agua de geranio hasta las seis y cuarto,
y sonrisas de vendedor de enciclopedias,
y el alivio de lo absurdo ya no a medias...
Que esto del espanto no es pa' tanto,
que me río y ya no hay río ni riachuelos.
Alguna que otra cara de mochuelo con pata coja de ego...
¿Te mordí? Lo siento. Bueno, no... ¿Tú sí?

05 agosto 2007

EN LAS RAMBLAS...

Se abre la veda de caza de ojos
en las Ramblas y en mi boca
los antojos se visten de praliné rojo y café…
Y la cafetera, en los tobillos, a dos cuarenta
por una carretera de espalda y piernas,
sin mano en el freno,
sin freno en las manos…
Y el calor bebido en los rellanos
invitando a colchón y compañía,
baldosas lascivas, inyección de sangría,
maleta cosida en el bolso del pantalón…
Colocón de miradas en vena de Rambla,
baile sin salón, tacones gastados…
Talones malcriados de usar y tirar,
paladar de casa real, dientes republicanos…
Y en las Ramblas cruzando…
Y las Ramblas sudando conmigo…
Y las ramblas retozando en rojo…
Y en las ramblas caza de ojos…
En las Ramblas órdago y envido...

22 julio 2007

LAS DAMAS PRIMERO


La bombilla del baño agonizaba en código Morse. Parpadeaba a ritmo de marcapasos a punto de explotar, intercalando luz ictérica y tinieblas sobre la piel de mis hombros.
El suelo estaba helado y hambriento y el lavabo me lanzaba miradas asesinas y alaridos por la presión que ejercían mis manos en su boca.
La cuchilla tenía voz propia y unos labios rojos sonreían de manera intermitente al otro lado del espejo.
Unos ojos negros, en busca y captura, amenazando el infinito...
La cuchilla tarareaba una nana que me inundaba los oídos.
Los labios cínicos eran sólo marionetas con hilos cosidos a las comisuras.
El metal se colocó entre mis dedos, y hablaron el mismo idioma...
-¿Donde?
-En la izquierda.
Un hilo de sangre dibujó lagunas en el suelo.
El techo me miró en horizontal.
La bombilla expiró su último aliento y me dejó pasar diciendo:
Las damas primero...

15 julio 2007

PUZZLE



A ratos se contraen los hilos
que atraviesan los tejidos
de piel viva en mi cintura.
A ratos mi caricatura
flota encima del colchón.
A ratos carne de cañón,
vendiendo verso o beso,
con lengua de contrabando.
Doble fondo en el cajón
de los sueños raros.
A ratos huelo a café,
y no llevo nada debajo.
A ratos descolocada
como una pieza de puzzle barato.
A ratos sístole y touché,
diástole y labio de trapo,
sangre potable, sílaba rota,
vivo deseo, muerto de infarto.
A ratos desorientada
como una pieza de puzzle barato.

Fotografía de Aitor Martín
A Aitor por los cafés con Baileys,
por los kilos de paciencia,
por lo mucho que me muevo...
porque es un placer posar contigo.


07 julio 2007

LO HICE


Podría haber vuelto desnuda a casa.
La avenida estaba tan sofocantemente desierta que los únicos ojos perdidos en mi espalda eran los de las farolas. Su luz anaranjada jugaba al claroscuro desbordando los recovecos que dibujaban mis clavículas, al aire, gracias a un vestido vacío de tirantes. Un vestido de largura regulable, de cuarto menguante que había llegado al límite de la palabra muslo, al inicio de la palabra multa. Un vestido con el bajo cosido a la carótida interna.
Podría haber vuelto desnuda a casa porque a esas horas de la madrugada las almas duermen con nocturnidad y alevosía, pero solo me quité los tacones y las ganas.
La acera templada era una especie de antídoto para el dolor de pies y el de ombligo insatisfecho...
El termómetro de la esquina dijo 29, yo le contesté:” No gracias, ya tengo…”
El cielo tenía un color extraño, hipnotizante, dictador, que me obligaba a ir cada vez más lento, posando las pupilas en el arte abstracto de las nubes, que tanto me excita… en las hojas de los árboles y su danza inquietante, adictiva…
Un mechón me hacía cosquillas en la nuca, me sisaba esa marca de sonrisa que monopolizaste hace doscientos días, y que ya no está en el mercado, por tu afición a poner fecha caducidad a los orgasmos.
Podría haberle dado mi verdadero número de teléfono al tipo de aquel bar, después del largo rato que pasaron sus labios escondidos entre los músculos de mi cuello, pero no quise...
Y habría vuelto a casa acompañada, pero no quiero...

Porque me gusta demasiado el decorado… ser la protagonista de una escena típica de película mala de terror americano, en la que la chica vuelve sola a casa enseñando más trozo de pierna de la exigida por el guión, (que no por el guionista), esa escena en la que se oyen pasos, ella mira hacia atrás, sale el monstruo y se la come. O la protagonista de una buena película española, en la que aparecería un tipo con mirada diferente, fumando un cigarrillo, se acercaría y me diría dos líneas hablando de Freud y siete de Dalí que desencadenarían gemidos el resto de la noche en alguna habitación de hotel, con desayuno incluido de trozos de piel, y mermelada de melocotón, con un mensaje de pintalabios en el espejo del baño y salida furtiva de puntillas por mi parte, sin que se despierte el tipo que envió Almodóvar...
Podría haber vuelto desnuda a casa, de hecho, lo hice...

30 junio 2007

DIFERENTE

Busco algo diferente a indiferencia...
Cansada...ya cansada...de ojos de alterne, copa fácil caducados antes de que un rato cuente cuatro letras...
Cansada...de bocas saturadas de cumplidos hechos vale en una esquina de McDonalds...
Algo diferente a indiferencia cuando muerda un labio, cuando los verbos dejen de ser tristes, cuando tenga ganas de renunciar a las ganas que te tengo...
Y me pinto las uñas de rojo para pensarme lo que toco, porque no quiero que gane el color carne cuando sólo estoy con nadie.
Y el tacto de la manta, el lápiz que se piensa ombligo de mi mano.
Joder!.. busco algo diferente a indiferencia, y no lo encuentro en monstruos de azulejo blanco y espejos de ver doble...
Y no lo encuentro en cafés descafeinados luchando cuerpo a cuerpo contra cuellos retorcidos de cerveza, ni en un sofá de ele minúscula y divorciada...
El tiempo se escapa arrastrando sus caderas agridulces...
Las horas merengadas resultaron ser publicidad engañosa...
Si me duermo despierto indiferente...
Si muero... ¿muere la indiferencia?

23 junio 2007

COLGANDO



El día del juicio final
cambiaron
el hábitat natural
de mi cuerpo
por una eternidad
matando el vértigo
en el pomo de tu puerta.
El día del juicio final
ambas decidimos
morir
colgando...

17 junio 2007

EL PESO DEL ARTE

Nunca me dejas pintar, porque prefieres pintarme.
Colocas estratégica y delicadamente cada pedazo de mi cuerpo en ese sillón rojo, en una armonía que roza sin querer con lo divino. Me colocas cada dedo, cada pierna, cada gesto, y cada vergüenza... Me colocas de manera que mi piel se funde y se pierde en los pliegues de la tela roja, que a pasado a ser uno de mis órganos vitales.
Te separas y me miras satisfecho con esa sonrisa entre pícara y malvada, diciendo que la ropa no está hecha para mí, que usarla es un pecado capital y que un día de estos iré al infierno…
Le pones la guinda a tu obra en forma de manzana equilibrista, en una curva en mi cadera, colocas una suicida indecisa y temblorosa a la que más tarde pegarás un bocado, porque te encanta el pecado…
Mis ojos y el blanco del lienzo se pelean a muerte por la posesión de tu mirada. Dos a uno. Tres a dos. Pierdo yo. La revancha…
El aire se emborracha de un olor intenso a óleo. Las cortinas se marean. Y los latidos en mi pecho crecen de forma exponencial, como los intentos de suicidio de la fruta, que se tambalea cada vez que recuerdo respirar.
El muro del caballete hace que parezcas un caballero andante y yo, al otro lado, una princesa exhibicionista.
Las pinceladas cortan el aire y la respiración, la digestión a trozos.

Mezclas colores ajenos, inventas texturas que tienen sabor propio, deslizas el pincel y la mirada cuesta abajo en mis rodillas…
Mezclas, pintas, respiro, la manzana tiembla, respiro, mezclas, el aire se condensa, pienso, piensas, miras, miro…
Se chocan ojos de la misma especie, con las mismas ganas... El pincel accidenta estrepitosamente con el suelo, dejando una mancha de su sangre aceitosa en el parqué. Y empieza el arte. Y la morena del lienzo me mira con odio porque he vuelto a ganar, porque has vuelto a dejarla a medias...
Castigas al sillón con el peso de tu cuerpo, con tus 27 puntos cardinales, que nunca me parecen demasiados...
Te despojas del pecado capital de la camisa y de todo lo demás. Das un empujón definitivo a la manzana indecisa que acaba saltando al vacío. Me sacas de la armonía preestablecida y me introduces en otra de la que no quiero salir, porque me vuelven loca tus cuadros en movimiento circular.

Me taladras el doble fondo de los ojos, haciéndome agujeros por los que se me escapa lo que pienso. Y tus dedos hacen turismo en mi pelo. Y gritas, y respiro, y grito y respiras y el sillón gime como rezando su última plegaria. Aunque sabe que no será la última vez que el peso del arte haga crujir su esqueleto de madera.

11 junio 2007

SILENCIO DE GÉNERO

Todo en silencio.
Calma.
Un flujo de brisa salía de sus labios rosados.
Él la miraba hipnotizado, odiando el ángulo perfecto que formaba el embozo de la sábana con su pecho.
-"¡Puta!", pensaba... "Las putas también duermen."-
Silencio.

Él la miraba fijamente y la sangre golpeaba en sus sienes como perros rabiosos. Borbotones de veneno le obstruían parte de la aorta y ese trozo de cerebro que nos hace medio humanos. Un puñado de sudor en cada mano.
-"Te gusta el morado puta, lo sé…"-
Silencio.
La brisa seguía saliendo de sus labios carnosos.
Se acercó con paso de lobo y respiración asfixiantemente entrecortada. Rompió de un zarpazo la armonía de su cama y el tirante fino de su hombro quedó desintegrado.
Grito.
Agudo, ahogado, inexistente.
Latidos.
Notó cada músculo caliente de su cuello en la palma de las manos, revolviéndose como gusanos.
Arañazos.
-"¡Zorra!"-.
Y sus ojos de princesa intentaron irse a vivir fuera. El morado corría usurpando sus labios... Las lágrimas muertas de pánico en la almohada.
Calma.
Ya no hay brisa.
Silencio...
Las cinco y cuarto.
-¿Vivir sin ti, puta?-.
Gatillo.
Todo en silencio.

02 junio 2007

08:30


Es entonces cuando la muerte súbita me arranca la piel de la nuca.
Se me cuela en la garganta trenzando tres cuerdas vocales corruptas y me hace añicos el cristal de la retina…
Bucea en mis pulmones encharcados…
Habla a gritos, rasgando trozos de tímpano desgastado, matándome el silencio y sumando la locura que restaba en la esquina de la lengua, en un rincón entre mis piernas…
Me oprime con los dientes las entrañas, masticándome la calma, girando a la derecha cuando llega a la cintura...
Pinta lazos con mi tubo digestivo, envenenado de paciencia...
Se encarama a las puntas de mis venas haciendo que toquen el suelo, que jueguen con ruletas de fuego en su boca taciturna, tan vacía de vida…
Y es entonces… cuando la muerte súbita me acompaña hasta la cama… y me susurra:
“Hasta mañana, yo sólo trabajo de día…”

27 mayo 2007

SUTURAS




Dos a cada lado…
Tanto yo como el espejo pensando
que era un punto más en la lista de defectos,
tan perfectamente imperfecta...
Y toda una vida sin saberlo...
Un adjetivo posesivo más llevado a cuestas,
dándonos la espalda...
Un vestigio de alma inquieta,
jugando con los pies en el alféizar,
mirando nunca al suelo y viceversa,
guiñando siempre un ojo a las alturas…
Porque tuvimos alas,
tan cosidas a la espalda,
que aún nos quedan las suturas...

21 mayo 2007

ESTÚPIDOS PECES


Eres como una maldita sala de espera. Tienes, como tal, las paredes del abdomen desteñidas por dentro de un blanco estridente, no se bien si por el paso de los años o por la lejía que destila tu esófago...Tu regazo se me clava entre la séptima y la octava costilla, porque es una incómoda silla de sala de espera. Un regazo de metal, sicodélico y vanguardista... salpicado estratégicamente de aristas, obra de un tal Belcebú. Conviertes el tic tac en una saeta macabra mientras los peces de tu acuario danzan sumergidos en ron con limón. Y las cortinas, impregnadas de un olor indiferente, describen semicírculos al compás que marca el ventilador, ya casi obstruido por el polvo que acumulan tus lacrimales. El revistero del fondo está empachado de macedonia de papel couché y restos de periódicos de ayer...
Eres una maldita sala de espera y yo su absurdo epicentro.
Si cierro los ojos aún puedo verte...viajas desde la cama hacia la puerta, desnudo y vulnerable, un poco más demacrado, más viejo que la última vez...Mueves la pequeña calva que te ha nacido en el sureste de la barba para preguntarme cómo quiero el café (como si en verdad me importase) "cortado"... me informas de que le vas a echar una cucharada y media de azúcar (como a ti te gusta) y te diriges decidido a bajar a la cocina colocándote algo de ropa...
Dibujo y desdibujo ovillos en tus sábanas hasta que sube por las escaleras el aroma del café recién hecho. Me enfundo en una sudadera XL que cuelga de una silla y que me cubre sin esfuerzo medio muslo. Doy dos vueltas a cada manga, tienes los brazos largos... mientras me coloco el pelo en el espejo pienso que afortunadamente nuestras ojeras no son de la misma especie...
El suelo está frío, las escaleras...aún templadas...
Del café cortado a despedida de estación y de la estación al epicentro de silencio congelado...Abro los ojos y vuelvo a esta puta sala, las paredes blancas me taladran las pupilas. No sé qué espero. No sé si hay algo que esperar...Cada diez tic tac pregunto a los peces dónde está la salida, pero es inútil...El cristal de tu acuario es muy grueso...y los peces no saben hablar.

14 mayo 2007

YA NO

Disociándome en las ramas de la entrada a lo profundo,
gritando...que no quede nada que palpite, que viva mas de un segundo y caminen los pasos sin mí.

De susurros desgarrados,de ese vado permanente en tu vida, en tu mente...
Del aforo limitado de mis sueños, que duermen de día y de noche no viven, de tu boca de caverna, de los locos que se cuelan entredichos, entre dientes, entremedias, entre mis medias, entre lo que hay entre...
Ya no encuentro, ya no busco, ya no resumo a la gente...



ATENTO

Atento...
sobresale...
sobre el suelo,
sobre el tacto del sendero.
Sobrevivo,
sobredosis...
Bajo el sueño el inframundo,
el infrasuelo,
un sobre cerrado sin sello...
Mi infracielo,
sobrellevo,
a ratos... inframuero
Atento...

DOCE MENOS DIEZ

Rojo...oscuro...profundo...
tarado,
siete menos cuarto,
cuento doce menos diez en este cuarto.
Rojo...ya mas claro...
me quedo hipnotizada,
son siete los agujeros negros de tu espalda.
Rojo...y son casi las ocho...
el frío se me clava en las entrañas
me acerco...
Claro, cada vez mas claro...
subes y bajas la mano...
Nueve y suena ahogada una sirena,
los fantasmas se nos cuelan en el fondo de las piernas.
Abro, cierro, ya te has ido,
la ropa sigue acordándose del ruido.
La luz del ascensor sigue hablando sola...


FILIAS

Fobias de filia y duende,
fobias de serpiente con falda y sin medias,
que coño de miedos en las uñas
que sin dedos
hurgan en piernas
que viajan, viven, duermen en asfalto de sexos,
seguramente asegurados...
de haber vendido el seguro...
Puta,
hija de puta fobia,
cuando apareces de urgencias y te ríes de lo absurdo,
cuando mezclas alcohol y tu ciencia.

FIESTA EN LOS BOLSILLOS


Las luces de la calle son algo más odiosas cuando te abren con embudo las pupilas.
Las baldosas amarillas se engarzan en los talones surcando el límite entre el amor y la cordura...
Y esa fiesta en mis bolsillos resultó ser funeral amortiguado con sábanas rojas. Hay veces...en que el dolor de cabeza es en realidad el de corazón codificado...
Y esa fiesta de disfraz en mis bolsillos...uno para cada ojo y para cada día.
Y esa fiesta en mi cara de muecas que resbalan sin motivo o por pereza de sumarlos.
Tanta excursión a las mejillas de lágrimas huecas...
Tantos dias muertos por el síndrome de la siesta...
Tantos cadáveres en los bolsillos que no supieron donde era la fiesta...