Porque hay a quien le gusta el olor reciente de un café cortado. Porque hay quien grita "touché!" cuando se encuentra una mirada diferente. Porque cruzar en rojo da la vida y con los ojos cerrados se llega antes a ese otro lado adictivo, furtivo y agridulce. Porque las entrelineas guardan los secretos y ayudan a imaginar. Bienvenidos, pasen y lean...

27 julio 2008

EN EL OTRO EXTEMO


Abres los ojos lentamente. Observas cómo el humo del incienso se dispersa, y trepa por el aire hasta llegar al techo, donde muere dibujando ondas translúcidas que desaparecen. Deben ser más de las cuatro de la mañana en el mundo de los vivos.
Las paredes del salón se visten de puta con los tonos anaranjados que brotan de la lámpara medio rota del suelo. Agradeces respirar en la penumbra. Notas cómo la tela arrugada del sofá ha dejado marcas en tu cuello y tocas con las yemas de los dedos las carreteras que se desvían hacia tu nuca, enredadas entre los mechones de tu pelo. La brisa del puerto se cuela por las rendijas, densa, caliente, húmeda, como una manta de piel ajena y mojada. Sigues tumbada, con los ojos entreabiertos. En la mesa de madera hay hierba y un mechero. Él está dormido, a tu lado. Intentas recordar de qué hablaba cuando cerraste los ojos. De Buenos Aires, de Madrid, de los charcos. Respira profundo y ves el movimiento armónico de su pecho. Te levantas sin hacer ruido y caminas descalza. La música sigue sonando muy suave. Hay un chico dormido en el otro sofá y un par de cervezas en el suelo. Tiene el pelo rubio. Sus rastas cuelgan sobre reposabrazos y abraza un cojín verde con dibujos mayas.
Notas algo húmedo en el tobillo y te giras. Es Versus. Te mira con sus ojos redondos y sus orejas largas. Tiene la lengua fuera y jadea. Caminas hacia la cocina notando el frío de las baldosas en la planta de los pies. Versus te sigue, moviendo su cola marrón con el sigilo de un gato maleducado. Llenas de agua un cuenco de metal y lo dejas en el suelo con cuidado. El sonido del choque de la lengua con la superficie del agua rebota en las paredes del patio. Te cruzas con una mujer que camina desnuda hacia otra habitación, te sonríe y desaparece en la penumbra. Vuelves al salón y te detienes en el marco de la puerta. Hay un hombre en la ventana. Tiene el pelo gris y los ojos azul turquesa. Su barba algo más que recién nacida desafía la ley de las cuchillas bajo el labio inferior. No sabes calcular su edad. Cincuenta, quizá. Te mira fijamente mientras da una calada al cigarrillo. Una calada que parece atravesarle los pulmones llegando a la popa de su alma. Te hace un gesto con la mano. Te acercas y te apoyas en la ventana junto a él. Mientras te lías el último rebuscas en tu pozo de neuronas intentando recordar dónde has visto antes sus ojos hábiles y vidriosos. No lo recuerdas. Te da fuego.
-¿ Cuantos pedazos de piel te quedan? – te pregunta con un acento espeso y argentino mientras escupe una bocanada de humo que baila con la luna.
- Siete. – respondes, y te preguntas quién habla por tu boca cuando no quieres pensar.
- ¿Pecados?
- Castigos.
- Vos sos joven, quítate esos ojos antes de que te muerdan.- dice con voz seria.
El silencio se condensa en un par de minutos. Sólo se escuchan olas, jazz y respiración.
- ¿Crees que el diablo fuma?- le preguntas mirando al infinito.
- No...No le deja su mamá.- y sonríe con la garganta como quien guarda la boca en un túnel.
Tiras la colilla y echas el humo, dibujando un incendio apagado con la boca. Te pones las sandalias y la ropa y te diriges hacia la puerta. Antes de salir una mano te toca el hombro. Te das la vuelta y son sus ojos viejos.
- Discúlpame, ayer vos lloraste por mi culpa.
Y recuerdas su cara. Sus dedos en la guitarra. El saxo. Los bongos. Y flotando en la terraza de aquel café del puerto, su voz, que decía:

“Más y menos,
y en el otro extremo
de esa línea, estás tú
mi tormento
mi fabuloso complemento...”

Le sonríes algo ácidamente y cierras la puerta tras tu espalda. Bajas las escaleras de un tercer piso sin ascensor con vistas ruinosas a un mar ruinoso y caminas sin rumbo mirando al faro rojo de Ayamonte. Cantando con voz suave y lengua agria:
.
“Dulce magnetismo:
dos cargas opuestas
buscando lo mismo...."

Mientras unos ojos vidriosos te hacen los coros desde una ventana.

16 comentarios:

Ivan dijo...

tus mundos rojos, nadie sabe lo que puede encontrar alli.
precioso jaruji!

Belén dijo...

Tus ojos rojos, de pasión...

Me gusta,siempre meha gustado ;)

Besicos

FER dijo...

Eso es el dedo en la llaga. A mí Jorge Drexler me gustaba, te lo juro, pero resulta que se encaprichó de Leonor Watling. Hijo de...

:-P

Ah, y el diablo sí fuma. Y creo que Dunhill o Marlboro Light. Nunca de liar.

Felices vacaciones

Besos

Tristancio dijo...

...me voy con una resaca triste, sin rumbo, por esos mundos sin dios.

(leerte y sentirte son una misma cosa...).

Abrazo.-

Nadal dijo...

Pase lo que pase, deja que esa cuerda siga sonando al aire. El Mi tiene que hacer su camino.

Un día de estos vamos en su busca.

Un beso

Reno dijo...

sinestésico y seductor.

* de lo mejor que he leído.

Iraultza dijo...

El silencio que resguarda la madrugada serena de una noche de verano cualquiera, el eco sordo de tus pasitos sobre unas baldosas frías, que no adquieren huellas a tu paso, sólo la calidez de las plantas de tus pies, y el rumor apagado de alguna idea rondando tu cabeza, lentamente, acompañándote hasta la cocina, hasta el sofá, hasta más allá de tus ganas, devorando los minutos con sumo cuidado, como si fuesen los más lentos de la historia, despacio, un balcón, el agua al fondo, el olor a salitre, a pescado reciente en una lonja que no puedes recordar del todo, a una canción, a todo un mundo que ni siquiera acaba de existir del todo, pero parece real junto a tus caderas o en la parte interior de tus rodillas, milímetros de piel que se tensa cuando bajas los escalones que te llevan a la calle, a una acera oscura, al crujido invisible de losas en la espalda, al sonido agrio de un par de grillos escondidos en alguna callejuela que mira directamente al puerto y por la que vas a pasar dentro de veinticuatro pasos, y que luego dejarás atrás buscando no se sabe qué, un recodo, otro faro, una luz roja, una luz, o nada imaginable, más pasos, y escuchas tu propias huellas que van quedando detrás de ti, justo convirtiendo el presente en pasado....

Al leerte, fue como si de repente me hubieses dado el pie para escribir otra historia que se parece, pero no es igual...sugerente, ya sabes. O desvaríos, que también puede ser esto mío, je.
Besos cada doce segundos.

Alphonsus dijo...

Muy bueno, un portento metafórico, me ha impactado sobre todo lo de la "popa del alma", muy profunda. Saludos cordiales.

Merypipis dijo...

Creo que por un momento mis ojos han tenido una visión y han olido un cortometraje en rjo y negro... qué cosas... espero que lo hayas pasado bien por esa cala al Sur...tan al Sur... que daba miedo...

Pero yo sé que a tí no te da miedo nada... ni el lobo feroz ;)


Un beso Caperucita!


de la xika de trenzas^^

Erotismo dijo...

huy,.,... yo este blog lo conocía! Hacía tiempo que no te visitaba, y veo que hay muuucho y muy bueno que leer.

Volveré

eliú dijo...

seducido.


Isra.

El Dueño de los Cajones dijo...

Hola, si quieres descargar el soundtrack de mi blog acá tienes la dirección :
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seleccionas el tema, le das click derecho y download. Disfrútalo!

Mercredi dijo...

Versus no te sigue cuando sales a la calle?
Creo que ha mordido antes el ingenio del viejo que los propios ojos.
A mí me ha mordido tu capacidad para hacerme sonreír con sólo leerte,xD
sigo fiel a tu blog, feliz verano, pequena

AAN dijo...

Qué prosa tan buena... Podrías hacer un corto con esta historia. No sé por qué me recuerda a "Caótica Ana".

Besito rojo. Estoy volviendo hacia ninguna parte

Jim Chinaski dijo...

Araganes y escrupulosos resquicios de amargas mentiras y pálpitos, y púlpitos y vómitos de azufre al probar una sola calada de esa mierda.
- Y en el infierno no se fuma otra cosa?
- nah- respondió el diablo- ducados rubio o Pepe. y de café, achicoria.

Un placer leerte.

LILITH dijo...

Impactantes las imágenes del texto, me gustó mucho, sobre todo ese ir y devenir de cuerpos y frases apriori inconexas...

Un saludo desde Barcelona, de otra adicta al rojo,

Lilith