Porque hay a quien le gusta el olor reciente de un café cortado... Porque hay quien grita "touché!" cuando se encuentra una mirada diferente... Porque cruzar en rojo da la vida y con los ojos cerrados se llega antes a ese otro lado adictivo, furtivo y agridulce. Porque las entrelineas guardan los secretos y ayudan a imaginar... Bienvenidos, pasen y lean...

18 mayo 2008

LA SOMBRA DE LA LAGARTIJA




Siempre le gustaron las bolsas de envasar al vacío y las partidas largas de tetris. El sol se ponía lentamente mientras la sombra de una lagartija corría por la arena, esquivando espuma amarilla que parecía caída del cielo de algún siglo pasado. Tocaba con las yemas de los dedos dunas que rozaban suavemente sus piernas, mientras la brisa del mar espolvoreaba su pelo largo con salitre. Pensaba en sus ojos color fresa antes del solsticio, en la boca desmarcada, en los gritos en silencio, y sonreía. Miraba el horizonte perdida en un mundo probablemente inexistente, como los restos de su olor en la corbata manchada. Se levantó lentamente y caminó hacia la casa de madera que se sostenía a pocos metros de la orilla. Las tablas del suelo crujían como mandíbulas de bestias hambrientas al paso de sus pies, que dejaban un leve rastro de arena. Cuando llegó a la cocina abrió el congelador, en el que estaban encajados 50 trozos de él envasados al vacío. Se quedó quieta observando su partida de tetris perfecta, mientras desde el suelo la sombra de una lagartija le miraba fijamente a los ojos.

06 mayo 2008

TU CIENCIA FICCIÓN

Mi voz sonaba sólo en tu cabeza
La cerveza la bebiste a dos botellas
Las estrellas no pierden la ropa en su portal
Quien te hizo sudar no era la perla negra
era una borrasca tropical

No me reces, no me reces
Que no existo, que no me has visto
Soy el producto infinito de los dragones
de la mazmorra de tu imaginación
No me reces
Soy sólo un bocaito de ciencia ficción

Las uñas te las clavaron los gatos
Fueron las hormigas las que te arrancaron el labio
El tequila caliente se duchaba contigo en el baño
Y mientras tú pensando,
rezando...

No huelo a manzana fresca
No tengo suaves las piernas
No he rugido en tus oídos
Recuerda cielito
No me reces que no existo
Que no
No me reces
Que no
Que no
Que no existo

No me reces, que no existo
No me reces, no me has visto
Soy el producto infinito de los dragones
De la mazmorra de tu imaginación
No ocupo dos habitaciones
Pa que se duerman tus dragones
Soy sólo tu ciencia ficción
.
.
Pour tes fourmis...

28 abril 2008

FEROZMENTE

En el resorte insaciable de un rizo que lucha a muerte contra el tirabuzón asesino ganamos, perdiendo por el camino trozos de lengua con sabor a delicatessen.
Nos adentramos en la batalla salvaje de arrancarle con las pestañas la ropa a quien lleva demasiada poca, o relativamente demasiada.
Y llamamos al teléfono rojo del enemigo. Clavamos en sus entrañas de nata nuestra espada desde la sala más pequeña de Salamanca. Me dieron un año de tregua y una botella firmada. Fui la reina de los hielos, y tú la fiera que los devoraba.
Sin prisa, con pausa. Nos colamos en la trinchera ganando ojos no tan viejos que miraban a través de una pared. Nos dieron las diez, las cien, las mil balas de risa y hojalata y borramos las marcas de los hombros a golpe de alquimistas y terrazas.
Bebimos sangre y casualidades vertidas en una gorra y compramos todo el brillo que el sol ya no utilizaba. Devastamos mil países inventados y esparcidos a nuestro alrededor.
Finalmente, saboreamos la victoria de salir con más vida que los gatos de esta guerra caliente e improvisada, llena de agujeros por los que se escapaban Córdoba y preguntas, orgasmos y bocetos, medio dedo verde, una taza caliente, los sueños, los ases, el polvo en el viento y las cartas. Esperando ferozmente nuestra próxima batalla.
.
.
.
.
Para una fiera
que anda suelta...

13 abril 2008

LO DE MI BOCA

Puede ser, lo de mi boca, culpa de la lluvia, que deshace las aceras como exceso de acuarela en el puente de los suspiros. Que hayamos tenido el Vaticano entre las piernas y un pacto suicida en un folio excomulgado. ¿Y qué si me describo? ¿Y qué si me desangro? ¿Y qué si exhibo migas descarnadas ante las garras del hambriento? Jineta apocalíptica de jueves a domingo. Y parece ser, que hay un dos por tres en muecas escurridas y sangre edulcorada en el parqué. Y parece ser que quebró la línea de equilibrio en la bolsa de sudor.
Tal vez, lo de mi boca, sea culpa de la lluvia, que disuelve las pisadas con llanto amargo de ceniza. O puede ser culpa de seis frentes enfrentados, avasallándome el costado con su lengua caliente. Es curioso, ya no necesito respirar cada vez que nadie dice que tú, en realidad, es la segunda del plural.




De fondo:
"No abra final para este cuento
de 10 por dos y una me llevo..."

07 abril 2008

MAÑANA LLAMO YO

Llegué como quien tiene un paraíso privado, encerrado en un tapiz rojo que cuelga en la pared. Cerré la puerta de mi apartamento con llave. Vacié todo el aire de mis pulmones lentamente. Dejé los zapatos en la entrada y fui quitándome ropa según iba caminando hacia la habitación. Hacía calor y el sol entraba a borbotones. Bajé un poco las persianas. Sentía el frescor del parqué en la planta de los pies, como hormigas trepándome avenidas musculares. Fui al salón y abrí el armario de madera que está sobre la televisión. Cogí una copa de cristal rojo. Cerré de nuevo el armario y caminé cuatro pasos, hasta la cocina. La llené de vino hasta la línea curva de su relieve que supone dos tercios de su capacidad vital. Volví al salón con la copa en la mano y me solté el pelo. Encendí el portátil. Había llegado el momento. Me senté en el sofá con las piernas extendidas y puse el ordenador encima. Un sorbo de Marqués de Olivara bailó un tango con mi lengua y mis dientes.
Le di al play.





Seis minutos y dos segundos después apagué el móvil. Mañana llamo yo...
Cuatrocientos orgasmos por hoy habían sido suficientes.

30 marzo 2008

LO SIENTO

Quizá deba saber
que sueño más de lo que debiera
con beber el aire
que en su paladar se cuela
Y es tan difícil
no dejar de ser a ratos de piedra
para ser espuma y seda
para ser metacrilato.
Hay quien dice que no quiero
cuerdas en piernas brazos
hay quien dice que no puedo,
que hay latidos caducados,
enjaulados en mi cuarto,
con las nubes en un cuadro
ya cansados, muy cansados...
tan cansados...
Quizá deba saber
que ha dicho el telediario
que el frío nos da una tregua
para que salgan nuestras lenguas
de paseo y a la venta
Que la cuenta se equivoque
porque quizá no le haya dicho
que a mi todo se me rompe
en burbujas de cerveza.
Hay tres sillas vacías
posos posando siluetas
en mis piernas mercancía
y un horizonte que deja caer
eso de que quizá
usted también deba saber
Que no prometo quedarme
Que nunca prometo quedarme
Que lo mío no es quedarme
Que como usted ya sabe
soy mitad de piel
y mitad aire
y a ratos
sólo a ratos
soy de metacrilato.





De fondo: gritos...,
"Desde aquí, desde mi casa
veo la playa vacía
ya lo estaba hace unos días
ahora está llena de lluvia
y tú ahí sigues sin paraguas
sin tu ropa, paseando
como una tarde de julio
pero con frío y tronando
¿se puede saber qué esperas?..."
y más gritos... y algún no te lo tomes al pie de la letra....

23 marzo 2008

VOLAR , MORIR, MATAR


Un dolor punzante en el abdomen le surcó las entrañas y se desplomó en mitad de la calle. Veía inmóvil, desde el suelo, cómo las nubes reptaban suplicando un sorbo de piedad etérea o un trozo de cielo para pasar la noche en el círculo polar.
El dolor avanzaba como rayos de sol, desde el ojo de buey de su ombligo hasta el reino en que cabalgan los pulmones.
El viento revolvía su pelo mientras ella seguía mirando al cielo, notando cómo una manada de bestias corría por su columna vertebral. Se desabrochó la camisa azul y vio en su abdomen bultos que se movían frenéticos. Cogió un trozo de cristal que dormía a su derecha y se hizo un corte desde la horquilla esternal hasta el vientre. Cientos de pájaros empezaron a brotar de su cuerpo, a volar directos al cielo del círculo polar. No volvió a cerrar los ojos, y hay quien dice que las ganas o vuelan o matan o se van.

17 marzo 2008

NO TARDO...

Como los kilos de llamadas para encontrarnos en la estación del Sur, mi nuevo look de francesa y dos voces de enciclopedia enumerando trozos de cuerpo cuyo nombre creíamos no recordar. Como el poplíteo, la arteria pedia, el neuroporo, como un derrame de ganas cerebral. Como el terremoto del exprimidor de naranjas, nuestros pies y sus plantas masticadas, Colón, Cibeles, La mayor, Preciados, los bongos retirados y el humo compartido. Como los tacones negros de charol, mil fotos erótico-festivas, dos locas sin edredón, cabeza con cabeza más allá del allá de las dos. Como los bollos de leche y el trato de reina zamorana, éxtasis por la mañana con jabón de chocolate y barro del mar muerto...
Como cascabeles usurpando las muñecas para no perderlas en brechas de tiempo disipado, un par de mantas finas después de las torrijas con aroma de canela, Transamérica y boca abierta...
Y el estrés como mordiscos de pirañas del Retiro, un secador muerto en el intento, un tiento de lesbianas que daban bastante el pego. Desembocadas en Chueca y su boca de metro...Beber mas que aire de caracol en Libertad 8, salir haciendo eses, claves de sol y cuenta cuentos. Como morir casi en el intento de cenar, y por fin ver el cielo, entrar a hablar en mejicano, las coronitas, las islas con tesoro, bechamel, retratos en el baño y ver aún de tres en tres. Accidente gris en mi vestido, seca-manos, agua y lavabos fulanos. Mil dosis de metro en la vena safena, la sangre en canoa, cola asesina en el Mauna Loa. El morir de un clavel en el pozo de un bolso sin fondo, collar hawaiano, lenguas de gato, volcanes gigantes, el baño dentro de un estanque, cocos pedidos por esos dos que si que saben...
Como carámbanos por Huertas, muertos y muertas con ganas de fiesta, Quijote en el suelo, sus letras y sus retales, muslo de chino en bocadillos viscerales.
Como el chico con aires de ayer y sabor a naranja, un no puedo en el brazo derecho y un efímero recuerdo permanente en el izquierdo, corazón a medias de caramelo, la tuerca de su labio abajo a la derecha.
Como una carretera sin mirar y una mano fría en una espalda, una chica dormida contra la ventana, sueños relativos, heridas en los dedos, enredos nuevos para noches y días festivos.
Alarma el día de las palmas, un ángel sin chaqueta cosiéndome a la espalda los tirantes. Como el chef Alvarado y el billete, la próxima, prometo que cerrado.
Como dos bocadillos improvisados, empacho de parque interminable, gatos, gateras, gomas marrones, muñecas de porcelana, peonzas, rotondas...todo made in el diablo.
Patos como cochinillos que pesan casi setenta kilos, el chico del disco de Revolver siempre amenazado por palomas con el colon dilatado. JFK y su teléfono fijo, besos al por mayor, referencias de Zara Home por catálogo, con ojos marrones claros, camiseta preciosa en tonos a juego y azulados, la niña y su pequeño reloj, y las lágrimas de cine que me debe. Starbucks moca, capuchinos y la tarta que le gusta al chico guapo, pero no tipo ken. Y las tetas de no se quien naturales y nosotras nos quedamos con el de las patadas al cojín y sus glúteos imperiales. Y vosotros a dormir en el sofá.
Como pintarnos los labios en el tetris de un baño. Como tu puntería para preguntar a guiris y la mía para pedir fotos a la decimotercera edad, una nueva especie, la cámara borrosa digital.

Y millones de tickets, servilletas y tapones.
Y ser casi detenidas por bailar en la delincuencia.
Y un cepillo de dientes de emergencia.
Y la chica bonsái.
Y el chico de Vitruvio.
Y su boca de naranja imaginaria.
Y todo un delirio.
Y todo tú.
Y todo yo.
Y todo rojo.
Y todo TODOS nosotros.





A Teresa & padres,
a Jorge, María y compañía,
y a tí, que te debo
más de un beso.
A todos por este fin de semana
frenético e increible.
Gracias y esperadme,
que no tardo...

09 marzo 2008

DIOS DIRÁ

Subes las escaleras rasgando con tu barba de tres días y medio cortinas de humo que dilatan tus pupilas, haciendo que parezcan agujeros negros en edad de crecimiento. Eliges la mesa que está junto al balcón, porque sabes que me gusta perder la mirada en el cielo de la esquina enraizada de Gran Vía. Mientras me quito la cazadora adivinas que seré yo la primera en ir a por un par de cervezas a la barra y mirar uno por uno a los tipos que se crucen en mi camino. Te sientas mientras me alejo, odiando mis putos juegos y el vaivén de mis caderas, y cuentas los pantalones que están pensando en arrancarme los míos. Arrugas con fuerza la caja de vacía de cigarrillos, en un intento desesperado por no gritar mientras te repites a ti mismo que hoy serás tú quien me folle y que mañana dios dirá.

03 marzo 2008

COMO UN PUTO RELOJ



Se ha caído
al suelo
el huésped
de mi ombligo
y ahora
llevo
el alma
colgando
como un maldito
reloj
de bolsillo.



25 febrero 2008

LLÁMALO CLAUSTROFOBIA...



Un grito estremecedor rodó por las escaleras lamiendo la barandilla. Se estrelló contra el suelo del portal, como un sueño derretido en un plato de espejo. Hizo vibrar los cristales de todo el edificio. Estornudaron polvo las grietas famélicas de las paredes y el vello de los brazos de quien pasaba por allí se convirtió en un pelotón de soldados en guardia.
Dos minutos antes me había levantado dándole la espalda y el tiempo suficiente para esfumarse. Como suele ser. Como deber ser. Había contado hasta cien mientas me colgaba el collar que dormía en el suelo, escondido entre la ropa. Cuando me volví él seguía en la cama, mirándome, y un grito estremecedor se cayó de mi garganta.







Fotografía de Aitor Martín

17 febrero 2008

CINCO CONMIGO

Vuélvete loco
cuando nos den las diez
cuando el frío se engarce en tu jersey.
Y no sabrás nada de mí,
me esperarás solito allí con tus fantasmas...

Vuélvete loco,
arráncame sudor embotellado.
Domesticado, duerme en mi salón,
llámame puta y llora un rato.

Si te permites cinco minutos conmigo
masticaré el reloj,
apretaré con la lengua el hierro
del maldito gatillo.

Vuélvete loco
juega con un juguete roto.
Dos cervezas y tres cuellos relamidos,
tan calada a medio tiro...
Garabatos asesinos en el extrarradio.

Si te permites cinco minutos conmigo
masticaré el reloj,
apretaré con la lengua el hierro
del maldito gatillo.

Si te permites cinco minutos conmigo...
Si te permites cinco minutos conmigo,
en el primero vuélvete loco.






Para un muso resentido
que le pone música a las ganas...
si, si...para Henry...

10 febrero 2008

COMO BESTIAS EN CELO

Bailó durante horas como si nada le importase, mientras la noche iba adentrándose en lo más profundo de su propia existencia, allí donde los gatos pardos se confunden con retales de piel en la pared. Se despeinaba contando los ojos ajenos que rondaban su cintura, esquivando dedos que creían ser más listos que la apuesta de sus piernas de tequila.
Estrechó la mano de dos tipos con corbata después de hablar de dinero, tarimas y casualidades y siguió matando bares con la luz de las bombillas hasta el siniestro surrealista de un choque de ojos.
Se ahogó en su Hierro, en sus eses, en el tacto de un chaleco, en el cuero de un collar, en un cuadro de letras, en colores descarnados, en la carne de su cuello. Se rindió a los seis minutos y empezó a tener miedo de no querer dejar de escuchar, de hablar, de estar, de ser, de morder, de respirar...
El sol salía de su guarida mientras caminaban por calles que no conocían, sin importar el trozo de Roma en el que desembocasen. Los camiones descargaban cajas de fruta, los niños cargaban con la mochila, los coches, los perros, los bancos...La ciudad amarilla despertaba frenética y ellos andaban despacio. Él la agarraba del hombro y le acariciaba la cara, ella buscaba el calor de su pecho introduciendo la mano entre dos botones de su cazadora. Mil miradas les fulminaban a cada paso y ellos no podían evitar reírse del reloj y los horarios. Se despidieron con un beso en un portal jugando con la suerte entre los dedos.
A mitad del día el teléfono sonó dos veces. Cuando colgó se quedó sentada en el sofá, con un café en la mano y una sonrisa extraña. Mientras mojaba los labios en el aroma que brotaba de la taza, veía cómo su caja de secretos estaba a punto de explotar, su estómago colgando de un hilo y los caminos raros reproduciéndose como bestias en celo.

31 enero 2008

FALLO DE FÁBRICA


Se miró en el espejo casi sorprendida, preguntándose en qué momento la zona de piel que soportaba el peso de sus gafas había dejado de ofrecer resistencia a eso que llaman gravedad, aún sin saber exactamente lo que era… No supo responder y la tetera sonó como música de fondo.
Quizá nunca había sido diferente. Quizá el blanco y la profundidad de los surcos de su frente eran tan solo un fallo de fábrica. No recordaba…
Apagó la luz del baño y se dirigió hacia la cocina, que cada día parecía reptar más allá del pasillo. Se quedó quieta, mirando la madera cansada de ese armario, siempre lleno de galletas para las visitas, que por fallo de fábrica desaparecieron el mismo día que la gravedad. -¿En que momento habían caducado las galletas?- Otra vez, no supo contestar…






A Teresa, la 3ª del 3ºC,
porque cada vez más
te echo de menos...

25 enero 2008

VEINTE RAZONES


Teorizo acerca del frío aniquilado en el parqué mientras gano batallas de cinco minutos al monstruo del tiempo. Me divorcio de las sábanas y camino descalza por el suelo de mi habitación, esquivando una lucha a muerte entre tacones y muñecas, una guerra civil entre los condones del primer cajón y el ¿cuándo olvidé que tengo diecinueve?...Diecinueve hasta que el reloj marque las ocho.
Me desnudo lentamente en el baño, frente al espejo, escrutando los lunares que me salpican la cara. Cuatro.
Busco nuevas civilizaciones entre los huecos intercostales, océanos de lava bajo mis clavículas. El pelo conquistando la décima vértebra dorsal y sigo igual. La misma estructura de un desastre brutalmente ordenado. Algo más delgada. Algo más adicta a no tener más que una adicción fija.
¿Cuándo enseñé a hablar a las hormigas asesinas? ¿Cuantos ojos muertos tienden sobre las aceras de esta ciudad encantada? ¿Miedo a dejar de estar loca? No gracias, no fumo...
Y el agua de la ducha cae sobre mí, caliente, como un verdugo de las células que ya no dicen nada, mientras las vivas gritan a flor de piel que quieren desayunar trozos de aire.
Son las ocho. Tengo el labio mordido y veinte razones para comerme el mundo.






A tod@s los que siguen
al pie de mi cañón,
dentro de mi vida...

13 enero 2008

MIS PERTENENCIAS


Me miras y te cuento, poeta suicida,
que morir en la partida merece la pena,
que te apuntes a mi juego de mesa y vicio de ruinas.
Porque eso de que el fuego quema
lo dice quien no vive en un incendio...

Tengo para ti un piso de alquiler
en el infierno de mi boca equilibrista,
de indecisa, maldita empedernida,
adicta a tu filosofía de tipo no cualquiera.

Tengo una cafetera con ideas retorcidas,
como el pomo de acceso a mis heridas,
que me pide que vivas en el tercero izquierda,
que me aflojes las tuercas mas de noche que de día.

Deja de fumarte en vano la boquilla.
Tengo el cuello reventado,
una horquilla de sexo indeterminado
apuntando a la diana de tu cámara de mano.

Tengo el ala de tu sombrero cosida
con un haz de navajazos,
síndrome de abstinencia
de tus cañonazos con efectos secundarios.

Me juego el cuello si te pienso
a ratos bisiestos... ¿jugamos?
Desnuda y con los ojos puestos.
Y me pregunto si tienes gato,
si quieres dos...
Me desnudo, me sincero, te digo
que no se exactamente lo que quiero.
Pero quiero.



Pertenencias de él:
http://resonanciasvitales.blogspot.com

De fondo: "Por la borda" de Quique González
¿Cual si no baby?

07 enero 2008

VOLVER

Pasan los días como profecías gitanas susurradas al oído interno y volver vuelve a ser distinto. Volver a volver...y el istmo de tus fauces con mi lengua entrecosida.
Volver a tener el hígado encima de la mesa de cristal y el umbral tragando vodka caramelo en una barra de Varillas. Las medias en el baño de caballeros, otra vez...
En la diana nueve de mis diez anzuelos y uno, hijo de puta, alérgico a las bocas de pez.
Volver...a una cena para media, la chica sin hambre, un polvo para tres, sofá cama verde, semáforo rojo. Birdland Jazz de cuatro a diez entre doctores.
Y le saco un ojo al diablo por volver, y le curo los dolores. Mi secreto esperando en un rincón. Sabina gritando Ruido en el salón y los vecinos llamando a la policía. Virutas de pintura por el suelo. Las miradas del chico de la fruta. Un desnudo dibujado en la pared. Tu desnudo brutalmente perfecto. Lagunas. Gigantes. Moratones en el cuello. Barra libre. El en podio de calibres. Rotuladores amarillos por el suelo. Muerta de sueño. Prácticas en la planta 3, tu labio y su cicatriz cuerpo contra cuerpo.
Y me preguntan que por qué mato por volver...

30 diciembre 2007

INTACTA


A tientas sorbo las gotas de luz blanca que espiran con calma los poros inertes de la persiana. Y mientras encuentro tres trozos de mí en raya. La pereza enganchada en el rosario de la espalda. Una esquina pecando de curva en la calle Argentina. Diciembre casi fragmentado en un espejo de retina. A tientas despierto. Mientras gritas no te muevas, a tientas, disparas. Y yo... a tientas, intacta.



Fotografía de Aitor Martín

17 diciembre 2007

CÓMO LLAMARME...

Hicimos un trato y me has jodido.
A dos centímetros de mi boca.
Antes de que existiese eso que llaman antes.
Después de que las vueltas atrás se mordiesen la cola.
Te lo dije,
cambiaría de nombre.
Prometiste
ni un te quiero.
Como Lisa y Fran.
Como un volcán.
Hicimos un trato y me has jodido
porque ahora no sé
cómo llamarme.

09 diciembre 2007

PARANOIA


Flotaba con los brazos en cruz, con un vestido negro de seda mecido por las olas.
Dibujaba ondas que me rozaban las piernas como medusas negras de gasa, guardianas de mi mente en blanco.
Flotaba mirando el cielo, escuchando el susurro del mar mezclado con el de mi respiración lenta. Cerré los ojos y seguí respirando. Rumor. Susurro. Nada.
Cuando desperté mi pecho empezó a latir deprisa. La corriente me había llevado al norte. Lejos. Nadé agitada hacia la orilla. Salí del agua y empecé a correr descalza por una calle con aire azulado, clavándome en los talones los círculos granates de acera. Corría mientras me perseguían tres hombres vestidos con un uniforme oscuro. Tres policías franceses gritándome a la espalda. Perdía la respiración, girando en esquinas con la planta de los pies masticada. Alguien me agarró del brazo en una curva. Era Javi. ¿Cómo había llegado él a Niza? Huímos hasta una estación. Entramos chocando con la gente. Subí a un tren que me resultaba familiar, un tren que había cogido antes, alguna vez, pero no lo recordaba. Las paredes eran blancas, y una mujer rubia a mi izquierda se sujetaba a la barra metálica del techo. El tren empezó a moverse y Javi me despidió con la mano, desde fuera.
Me acerqué a la mujer y le pregunté por el destino del tren. Me miró, levantó los hombros y volvió la cara. No lo sabía. A los pocos segundos se abrieron las puertas y bajé. Caminé hacia delante sin mirar atrás. Sabía que ya no había nada, que el tren, la mujer, y la vía se habían esfumado.
A la salida la luz artificial creaba un ambiente extraño. En el fondo se dibujaba una recepción acristalada con luces parpadeantes, inquietantes. Cuatro recepcionistas, con blusa blanca y nariz aguileña me ignoraban. Intenté hablar, gritar, pregunté varias veces como podía salir pero no escuchaban, no miraban.
Quedaba poco tiempo y nadie debía enterarse de que me había ido.
Detrás del mostrador había despachos pequeños, con paredes falsas de detective borracho, papeles por el suelo y humo condensado. Un hombre mayor, me hizo un gesto con la mano. Fui hacia él. “Aquí no hay salidas, solo bajadas...”. Me mostró un monitor en el que se veían decenas de pisos y pasillos bajo el suelo. Eran habitaciones oscuras, pequeñas. Iba mostrando diferentes apartados. En un pasillo personas disfrazadas estaban en pie, el amarillo de las telas resaltaba con el negro del suelo. En una habitación cuatro personas con rasgos esquimales se encontraban sentadas entorno a un plato con arroz blanco en el fondo y una cara encima, con sus mismos rasgos y los ojos cerrados. Uno de ellos sujetaba un tenedor. Enfocó otra habitación con una mesa de madera, en la que unos tipos cortaban droga en pasta y unas manos grandes se manchaban de verde.
El hombre del despacho retiró el monitor y me puso una mano en el muslo. Un nudo en el estómago empezó a retorcerse. Di la vuelta y corrí hacia el ascensor. Entré y las puertas de metal se cerrararon a mi espalda. Cerré los ojos. Cuando los abrí dos medusas negras se chocaron contra el techo de mi habitación.





Habéis pasado la noche conmigo...
Soñado hace unos días...
tal y como está escrito.
¿Alguien se atreve a interpretar?

03 diciembre 2007

AMENAZAS

Amenazan con desanidarme,
con inyectarme agujas
sin sangre.
Amenazan con llevarme
clavando...
Salones
calando...
Los tacones me amenazan
hechos polvo,
amenazo con un polvo
con tacones.

26 noviembre 2007

LA ÚLTIMA LECCÍON


Doscientos ojos seguían de un lado a otro su silueta blanca. Caminaba por la madera del aula magna despacio, vocalizando nomenclatura clásica, moviendo sus manos arrugadas de genio viejo. Una eternidad andando y desandando esa misma tarima, con el sonido de fondo de los folios borrachos de anatomía. Con un brillo cegador en la retina al explicar cada surco que adornaba a la máquina perfecta, cada hendidura, cada vena galopando su superficie roja y palpitante, cada válvula sin escape.
Cuando terminó habló de belleza y de amor, de locura y caminos raros. Habló de cumplidos y vidas, de justicia e indignación. Siguió hablando y juró que no se iría sin haber enseñado algo, sin haber visto a quien le había dejado ver.
El silencio le llenó la boca como una copa de vino bueno y se desbrochó la camisa. Se metió la mano en el pecho y dictó una sonrisa con la que terminó la lección, justo antes de caer desplomado al suelo mientras el corazón latía en la tarima de madera.

18 noviembre 2007

REFLEXIÓN CASUAL

Un día de esos que descuelgo

y cuelgo a parte la estructura de mi cuerpo en diagonal.

Descuelgan y se cuelgan por el cuello las ganas de escucharte.

Otra reflexión casual...

Un mundo raro el de los cuentos...

Un enjambre de silencios alquilándome la boca.

Esta boca a medias roja, a medias yo, y a veces rota.

Que lo que tiembla no es la piel y las palabras esqueléticas engañan.

Que los cuentos con grumos ya no cuelan.

Que ya no quedan ni las ganas de follar con quien los cuenta.

Un mundo raro...

Un Jaque Mate seccionando una médula espinal.

Un vendaval paralizado.

Un diplomado CCC en educación y cortesía

“que tal te va la vida, yo corriendo y tan feliz...”.

Un mundo raro...

Un “bisho” que suena a insecticida caducado,

descubrir...como un loco la gravedad,

que después de un par de años has pasado a darme igual,

que ya no hay nada que contar...

Sobresaliente en aprendiz, sujetando el antifaz.

Siete kilos de barniz preguntándote que tal...

Que las palabras esqueléticas engañan y lo que tiembla no es la piel.

Que ya no bailo aguas que no me quitan la sed.

Que hay diablos que creen saber más por diablos...




Game over es Game over

12 noviembre 2007

POR POCO TIEMPO

Le habían encontrado otra vez, mientras caminaba por Gran Vía con dos nidos de ojeras y las manos en los bolsos. La luz del sol se estaba ahogando y la de las farolas cruzaba en ámbar. Le habían encontrado una vez más.
Vio aquellos ojos de marioneta de payaso antiguo que finge ser feliz. Unos ojos vacíos de madera que le buscaban de lunes a domingo.
Le miraban con una cínica sonrisa al otro lado del cristal de la cafetería gritando en silencio:“No puedes escapar de mi...”
El pánico empezó a desbordarle por los poros. Su lengua supuraba miedo infame, y su mente en forma de ese itálica se había inundado en blanco.
La gente empezaba a desaparecer de las aceras y el frío helaba las respiraciones.
Los ojos de madera seguían mirándole fijamente mientras su corazón empezaba a latir dejando a un lado la sincronía, recordándole que su cuerpo ya no era tan joven, que se estaba marchitando...
Empezó
a correr despavorido, antes de que el tipo saliese del bar. Corría buscando la avenida del Sur, chocando con la gente, tirando cosas a su paso, intentando derruir sin conseguirlo rascacielos de menor tamaño por su complejo de lengua de adobe.
Corría sin aliento. Doblaba esquinas que le doblaban. Escapaba sin parar. Mirando. Buscando con pánico al tipo que le perseguía. Seguía corriendo con dolor de bronquios, de vías respiratorias en las que luchaban a muerte la mierda invitada a pasar los días impares y aquella que nacía de su propia naturaleza.
Doblaba esquinas. Se ahogaba. Se envenenaba con lengua sin saliva. Un chorro de sudor migraba por su espalda, reblandecida por la dureza de la huida.
Cruzó un paso de cebra. Chocó con la mujer del abrigo verde. Tropezó con el bordillo rojo rompiéndose un par de dedos de frente. Volvió a correr mirando
atrás. Dando quiebros. Intentando despistar a la sonrisa cínica que corría tras él.
Le pesaban los bolsillos. Puñados de fichas de mezquindad. Restos de mediocridad. Kilos de ese no llegar a la suela de los lobos que aúllan pentagramas. Un rastro de todo a medias, de no ser capaz, de debilidad, de frustración que le carcomía las costuras de los pantalones.
Corría buscando el calor del escondite, para perder el peso añadido de la densidad de la sangre fría, sin descansar la sombra en el suelo. Carrera de fantasmas. Pulso acelerado y otro quiebro. Le había dado esquinazo. Por poco tiempo...
Entró en una pensión sin carteles luminosos, un lugar perfecto para desaparecer, para beber el aburrimiento que brotaba los domingos de su ombligo. Entró como alma que lleva el diablo, o como diablo llevando almas. Pidió una habitación. Cogió del mostrador la llave con el número 100 grabado en corcho. Subió las escaleras haciéndolas crujir, todavía sin aliento, con el pulso acelerado. Abrió la puerta. Echó el cerrojo. Bajó las persianas. Agitado. Se sentó en la cama con la cabeza entre las manos. Mirando al suelo. Cansado.
Cuando levantó la cara vio un espejo colgando enfrente de la cama y reflejada, con la cabeza entre las manos, una marioneta antigua que finge ser feliz.


Corriendo y tan feliz...
Jaque mate
Game over

02 noviembre 2007

A MORDISCOS DE PIRUETA...


Anoche te mordí los caprichos
repletos de verdades
que deseosos gritaban mi nombre
en la profundidad de tus lunares.
Anoche a dentelladas serené tu cuerpo
al ritmo del violín de Sherezhade.
Una y otra vez...
despacio.


Anoche desgarré tus ropas y demás curiosidades
con más pasión
que el duelo de gemidos
y botones contra el suelo.


Ejerce de reina de las nieves,
haz con la nata de tu cuerpo un nido
que yo haré de corredor por tu vientre.


Tu y yo nos fundimos en la anarquía
indomable del universo de tus pecas,
insúltame, sácame de quicio,
que yo haré acrobacias de la lengua mía
sobre tu boca a mordiscos de pirueta.


Anoche el rojo colonizaba tierras de nadie,
tus vicios y mis piruletas
mataron inocentes por un poco de aire.
Y agonizando,
de fondo,
el violín de Sherezhade.


Haz de mi espalda un lienzo,
hambriento...
Mientras te araño, mientras te grito,
píntame un cuento
sin salirte de los bordes de mi cuerpo.


Anoche mis motivos derretidos
se vertían por tus comisuras,
el carmín deshacía las costuras
de los pliegues de tu cuerpo masticado.


Utiliza de cajones mis encías,
susúrrame al oído aquello que decías
mientras el violín siga sonando,
mientras mordiscos de pirueta sigan llenando
el vacío que desahucia mis pupilas.

Muérdeme pronto que mi piel te es adicta,
fíate de dientes de convicta y café,
tu huella se queda en mi como una ristra de tinta,
pero no me pienses vestida el día después.
De lunes sediento de tí por todos los bares,
fundo tu aliento con cruces peatonales.
No me ataques a destiempo, tan adentro...
Ábrete en el pecho los canales, ábreme en silencio, voy subiendo...


Por JL en los afelios y Adicta a cruzar en rojo.

Un placer resonante y vital
desvariar a medias contigo,
coincidir queriendo y sin querer.
Caidas libres sin motivos
a mordiscos de pirueta.
Un placer a medias contigo.
Un placer y un beso rojo...

28 octubre 2007

QUIEN ES QUIEN

Corrías quemando la acera con la planta de los pies. Con los pulmones helados como dos globos suicidas a punto de estallar. A punto de escupir el corazón por la garganta. Corrías arañando el aire con tu barba de tres días y tus ojos de dos mil.
Corría sin fundir los tacones de cazar en la viscosidad de los bordillos. Perdiendo pestañas que se enfrentaban a la dirección del viento de ciudad. Con los labios ardiendo de rabia y los muslos a diez metros de mí.
Aullabas a la libertad de los instintos. Al ansia puta. A los arañazos que se lamen solos. Al poder de los dientes desatados. A las zarpas sin alianza. A los pelos sin lengua y el idioma de sólo dos vocales.
Invocaba al poder de la pistola enganchada en una liga. Al cetro de charol. Al rojo de la sangre de quien corre a cuatro patas. A tu cabeza colgada en mi pared.
Corríamos sin rumbo, sin casa, sin saber. Corríamos sin aliento, sin miedo, ciegos, con ganas de algo, por calles perpendiculares y oscuras. Con la luna llena de bombilla, blanqueándonos la piel y la locura.
Llegamos con las piernas temblando al cruce de tu acera con mi asfalto. Te paraste en seco, clavándote las uñas en las palmas de las manos. Me paré a medio pie de tu nariz. Apreté los dientes, como en un pulso de rocas, soltando escalofríos por la nuca.
Me agarraste de la muñeca sin decir nada, mirándome fijamente a los ojos. Sumaste dos mil diecinueve, y surcos de tres días en la córnea.
Me dejé agarrar y echamos a correr como cuerpos sin alma. Con el reflejo a la velocidad de la luz en los escaparates. Dejamos atrás farolas, hoteles, puertas y ventanas. Respirando fuera de las afueras. Corrimos hacia donde el horizonte no se cose en vertical, y los grillos se rompen las cuerdas vocales.
La luna se fundió en una subida de tensión después de horas alumbrando gemidos.
Amanecimos con rocío en los párpados y un nudo de doble lazo, piernas y brazos.
Tú... arañazos de los que se lamen solos en la espalda y huellas de colmillos en el cuello.
Yo... una bala de plata en el abdomen y ojos de loba sin luna.
Amanecimos preguntándonos de quien sería la cabeza y de quien la pared.

19 octubre 2007

SEXO ESCÉNICO


Encendida cuando apagas la lámpara de pie
Quien se queja del sueldo del perchero
Un kilo de trozos de labio mordido por el suelo
Síndrome de “quiero que sea ayer”

Eres un lobo aullando pentagramas
Hay huelga de ruedas, cama y cabaret
Y yo escapada en el express...

Que puta maravilla los modales de la vida
Se licenció en sacar de quicio y vino bueno
Ganas en botella cosecha del 73, menú del día
Que bien sabe el café, perdido el norte en 1,20

Eres un lobo aullando pentagramas
Hay huelga de ruedas, cama y cabaret
Sexo escénico de ayer
Y yo... hoy en el express

Y no me grabes, me escapé sin neceser
Puedo vivir en una caja de cerillas

Siempre que alguien incendie el cielo
Matando el mono de arañazos formato mp3

Eres un lobo aullando pentagramas
Eres un lobo aullando pentagramas...



Rivas 18-10-07

15 octubre 2007

DESCONOCIDOS

Te miraba fijamente a los ojos, como quien clava un dedo en un bote de miel con la esperanza de encontrar abejas asesinas en el fondo. Buscaba el sabor de los aplausos premiando la credibilidad insolente que nunca me ha costado maquillar, mientras adornaba el silencio con la densidad aceitosa de un cruce de piernas. Tu paciencia caía en picado, al ritmo que entraban en un coma reversible tus ganas de escucharme. El humo del bar difuminaba mi falsa sonrisa y las quinientas colillas del cenicero dejaban en carne viva tus pulmones. El tipo de la barra me miraba, alternándome con la copa de coñac que movía de manera casi imperceptible y la luz de la calle moría poco a poco dando paso a la de las farolas. El reloj marcaba una hora y siete minutos más que la última vez que lo miré, cuando entraste por la puerta y te sentaste enfrente de mí sin decir nada, y ninguno de los dos dejamos la lengua libre, quizá porque nuestras bocas no son mayores de edad.
Mis músculos se movieron llevándome con ellos y la silla se quedó sola. Me abroché el abrigo y rocé tu cara con los labios, como quien besa un aguijón o una casita de naipes.

Mientras apagabas el último cigarrillo me alejaba por la Avenida Italia pensando en todo lo que no decimos desde que nos hicimos desconocidos.

09 octubre 2007

Me pierden los continentes
Remolinos
Lengua ardiente
El silencio a ti te come
Madera
Polo norte
No cambio el contenido
Ya no hay nada que perder
Ni gano nada contigo
Pero juego a Frankenstein
¿Sientes algo humano?
Y yo experimentando...
Te regalo lo vivo si hace falta
Tiendo manos
Esta vez sin carcajada
Y siento los continentes
No te asustes
No reavivo
No es sadomasoquismo
Es sólo archivo
Papeles sin arrugas
Con el mismo contenido
Y sienta bien
Que sé que lees
Cuando te digo
Que lo siento,
Me pierden los continentes
Pero no los contenidos...

01 octubre 2007

"Sabía que vendrías..." ESCRITO EN LA MESILLA

Tendría una visita a las siete. En punto. Ni antes ni después. Llegaría cuando la aguja derretida del reloj del salón apuntase al número de los pecados, cuando los pecados derretidos apuntasen a un número infinito. Sus ventrículos se lo dijeron en Braile. A las siete, él vendría y ella estaría lista.
Se desnudó, como arrancándose un envoltorio artificial, un aislante del tacto que tocaba su cuerpo sin permiso. Tiró con fuerza la ropa interior al suelo. Le esperaría desnuda...
Fue matando una a una las horquillas de su pelo, hasta que una melena oscura cayó en picado al epicentro de su espalda, moviéndose con cada giro, acariciando sus hombros. Libre. Le esperaría despeinada...
Cogió el perfume en forma de manzana, con tapón de plata engañosa, como el nácar engañoso de sus dientes o el azabache engañoso de sus ojos.
Vaporizó manzanas dulces en su nuca, en su escote, en el pliegue de los codos, se frotó las muñecas y se rozó suavemente el ombligo con ellas. Le esperaría oliendo a fruta...
Caminó hacia el espejo del baño y se perfiló los labios en un rojo intenso. Rellenó cada pliegue con carmín masticable.
Bajó levemente las persianas, volviéndose un poco diosa, creando de sus manos la penumbra.
Encendió siete velas, que colocó delicadamente, señalando el camino hacia su dormitorio y dejó entreabierta la puerta de la calle. Siete menos cinco.
Escribió una nota que dejó en la mesilla y se tumbó en la cama impregnando las sábanas suaves con el aroma de su cuerpo, taladrando el colchón con su pulso galopante, disolviendo el silencio con los gritos de sus ventrículos en Braile.
El fallo cardíaco llegó a las siete en punto, abrió la puerta y el aroma a fruta fresca le acompañó mientras seguía un camino de velas...

24 septiembre 2007

A RATOS


Me apeteces a ratos,
intercalado tú y tu pecho
entre el silencio taquigráfico de mi sexo
y el gemido de los buitres
que viven en mi alféizar.
Me apeteces a ratos
infinitos,
circulares...



Fotografía de Aitor Martín

17 septiembre 2007

CAÓTICA YO

Caótica yo, cuando entendí que el caos no era amor
Porque me descoloca el olor de tu cosmos, ese sabor
Caótica cuando entiendo que el caos lo llevo yo
En la cabeza, en la puta cabeza...
Caótica, sentada en la estación mientras llueve
Y un remolino de disección aprieta y se mueve
Y lluevo yo, y no sé, y no sé, y no sé...
Caótica de camino, te leo, te releo, sonrío...
Y los carteles me alquilan en las paredes
Salgo y entro en ciencia-ficción, en hoteles
Caótica yo porque el volante me viene grande
Porque las princesas bacanas prefieren flotarse
Porque ahora me siento más tonta, más sola
Caótica yo porque no sé, no sé, no sé...
Porque me escuece el labio y hoy no me he peinado
Por querer controlar, analizar lo que no debo
Por masticar en mil trozos lo que se traga entero
No lo cambio, porque así está bien aunque dé miedo
Caótica yo con el ombligo de almohada
Caótica yo con tu voz a la espalda
Caótica yo con besos en el cuello
Caótica yo, estúpida sin argumentos
Y no quiero
Hoy no mastico
No lo pienso
Es más fácil
Cerrar los ojos
Dormirte cerca
A cuatro brazos
No lo pienso
Hoy no mastico
Cerrar los ojos
Deja que pase
Caótica yo...
Deja que pase

09 septiembre 2007

TE SIENTO AQUÍ


-Odio el sonido del viento que se cuela por las rendijas de la ventana. Parece silbar, gritar que la madera está descolorida, cansada, que se muere por un sorbo de pintura.
¿Es posible que con el tiempo el eco haya crecido?
En cambio las malditas gardenias están secas, casi tanto como yo.

-¿Por qué ya no me miras a los ojos? Estás ausente. Me ignoras.

-Y no es por no pintarlas.
¿Cuántas cucharadas de azúcar le he puesto al café? Últimamente estoy como drogada, no se lo que hago
.

-Tengo frío.

- El café, el café lo cura todo.

-¿Hace cuánto que no hacemos el amor?

-Dos años, dos años insípidos, vacíos. Parece mentira como pasa el tiempo;
y sin embargo las paredes me engullen lentamente, las horas me mastican las ganas, lo de dentro se me muere poco a poco...

-Tengo frío.

-Creo, creo que debería cambiar las cortinas. Un poco de azul le iría bien; como un mar Muerto en la cocina, como mirar olas mientras el estúpido café pierde grados, al mismo ritmo que mi piel pierde tersura, al ritmo que el mantel blanco de la mesa amarillea... Quizá debería dejar de usar lejía. Creo que hay un producto nuevo.

-Nunca te lo he dicho, pero te extraño. Te quiero.

-Dos años, sí, dos años, dos kilos de cenizas, y una urna encima de la mesa del salón.
Dos malditos años hablando sola en la cocina, mientras tomo el café de las cuatro, y sin embargo te siento aquí.